jueves, 7 de febrero de 2008
Llevamos varios días en que se escucha por todas partes lo catastrófica que es la crisis financiera, lo mucho que están subiendo los productos más básicos de la cesta de la compra y lo difícil que está siendo para muchas familias afrontar la temida hipoteca.
El tema de la crisis es de risa, porque mientras que la mayoría de nosotros la sufrimos desde hace tiempo, para el gobierno, la oposición y la banca resulta que es algo de ahora.
Me resulta gracioso – porque no se me ocurre otra palabra- escuchar como según algunos, parece que las cosas van mal desde hace solo unos meses, cuando en realidad es algo que se estaba gestando desde hace muchísimo más tiempo. No es desde hace tres meses que las familias viven endeudadas, no es desde hace tres meses, que las familias tiene que pedir créditos al banco, y no es desde hace tres meses que muchas familias no pueden pagar las hipotecas. Hace más tiempo de eso, casi tanto tiempo como el que hace que aparecieron las empresas de créditos rápidos o las reunificadotas de pagos.
Fue el gran auge del ladrillo, la subida de la vivienda a precios desorbitados, la que dio comienzo a este ciclo, y es por tanto su “recesión” la que le pone un trágico fin. En aquel momento, viendo lo rápido que subía la vivienda mucha gente se decidió a comprar, algunos previendo un gran negocio en la especulación, otros por miedo a que subiera tanto que fuese imposible conseguir una. Sea como fuere, los que no tenían dinero pero querían adquirir una vivienda, aunque fuese a precios prohibitivos tuvieron que “hipotecar” literalmente su vida. Y digo su vida, porque mientras que en otros tiempos tenías que dedicar a lo máximo 20 o 25 para terminar de pagar un piso, ahora, y ya en aquel momento, tenías casi duplicar este periodo de tiempo. Pero ni siquiera esto echo para atrás a los valientes que, decididos a apretarse el cinturón, ponían todo su empeño en conseguir que los bancos le hicieran el favor de concederle la hipoteca. Como todos sabemos, “la banca nunca pierde” y pensando en los beneficios que podían sacarse con tantas hipotecas o en el peor de los casos el patrimonio que se ganaría al hacerse con los inmuebles caso de impago de dichas hipotecas, la banca comenzó a frotarse las manos con un período de notable crecimiento y algunos “grandes visionarios” comenzaron a abrir inmobiliarias llamados por el olor del dinero.
Pero tenía que llegar el fin, tenía que “explotar la burbuja” –como suele decirse-. Muchas hipotecas están dejando de pagarse, y son tantas que los bancos empiezan a preocuparse y dejan de conceder nuevas hipotecas, o al menos lo ponen más difícil. Esta dificultad se traslada al mercado inmobiliario, ya que sin hipoteca muy poca gente puede comprar una casa, de forma que la venta disminuye. Eso se traduce en una disminución de la demanda, no precisamente porque se deje de necesitar una vivienda, si no por su imposibilidad para acceder a ella. De forma que si no hay venta no hay negocio, o eso quieren hacernos creer cuando publican “La crisis se lleva por delante el 40% de las oficinas inmobiliarias”[1]. Sin embargo, me da la sensación de que el negocio de la especulación inmobiliaria sigue funcionando, sobre todo cuando me entero de la mega operación urbanística que se quiere hacer en Los Monegros, o de que el AVE que une Madrid con Guadalajara no parará en Guadalajara capital, sino en un pueblo que está a diez minutos en coche y en el que gente vinculada al PP tiene terreno que recalificará a muy buen precio, o que España es el país de Europa que mas viviendas tiene sin “usar”.
[1] http://www.elpais.com 05/02/08
miércoles, 6 de febrero de 2008
En el día de hoy me ha pesado bastante la actividad del fin de semana. Tanto, que casi pensaba no escribir nada continuando así con la habitual pereza que me entra los sábados y domingos. Pero he echado un vistazo rápido a los periódicos y en casi todos ellos me he encontrado con una misma noticia. En ella se recogen unas declaraciones de Manuel Pizarro, el número dos en las listas del PP al congreso, en las que afirma que “Somos el único país que paga a los terroristas”[1]. No hace falta explicar que el señor Pizarro se refería los concejales y alcaldes de ANV y PCTV y a la caja común que estos partidos tienen compartida con Batasuna.
Dejando a un lado que todavía no esta demostrado que estos partidos estén relacionados con la banda terrorista -ya que no toda la izquierda vasca es terrorista-, Pizarro demuestra con estas declaraciones lo poco que conoce de historia, de política internacional y de terrorismo. O, a lo mejor, cuál es su interpretación de qué sea terrorismo. Así como repaso rápido se me ocurre pensar, por ejemplo, en como Estados Unidos financió a la guerrilla afgana que luego se convertiría en el máximo representante del terrorismo islamista. Pero para aquellos que piensen que eso es solo historia y que hablamos de alfo pasado, pues hay más. El ejercito israelí atenta todo los días contra el pueblo palestino haciendo caso omiso de las resoluciones de la ONU. La CIA, además de haber planeado más de un magnicidio frustrado, atenta contra los derechos humanos de sus prisioneros en sus bases o en vuelos secretos que se saltan la legalidad. El ejercito estadounidense y sus aliados mantienen ocupado Irak. Las grandes empresas de ciertos países contratan a mercenarios con nombre de empresas de seguridad privada para garantizar, con extrema violencia y licencia para matar, la seguridad de sus infraestructuras. En el Congo los niños se ven envueltos en guerras financiadas por estas mismas empresas o por los mismos intereses económicos ocultos que mueven a los estados.
Seguro que me dejo más cosas en el tintero. Pero bueno, viendo esto podemos darnos cuenta de que, caso que sea cierto que España “paga a terroristas” – y me refiero a los mismos que se refiere Pizarro, porque a los de otro tipo estoy seguro que sí-, no es tan cierto que seamos el único país que lo hacemos, o acaso el ejercito israelí no está pagado por el gobierno de Israel, o la CIA por el estadounidense. Y qué hay de todos esos ejércitos que invaden y ocupan países matando mujeres y niños, ¿no es eso terrorismo? ¿No forman parte de los presupuestos de sus respectivos Estados?
En fin señor Pizarro, gracias por mostrarnos tan claramente que no es para usted terrorismo, tampoco nos ha sorprendido tanto.
[1]http://www.elpais.com/articulo/espana/Pizarro/Somos/unico/pais/paga/terroristas/elpepuesp/20080204elpepunac_1/Tes
martes, 5 de febrero de 2008
Viernes 1 febrero
Y de nuevo en víspera de fin de semana. Además primeros de mes. Los que no estén en paro seguro que se frotarán las manos de satisfacción por recibir hoy la tan esperada nómina. Un soplo de aire fresco para la común maltrecha economía de multitud de familias. Con o sin dinero, una cosa es segura, el fin de semana es uno de los principales momentos para mantener relaciones sexuales. Bien sea entre gente que ya las mantenía o para gente que intentará mantener su primera relación.
Y dándole vueltas a esto leo en El País “La educación sexual es una cuestión de suerte”[1]. La noticia quiere mostrar como en muchos centros no existe nada que tenga que ver con la educación sexual. Ahí es donde realmente se despierta mi indignación.
Para empezar hay que especificar que, obviamente, nos referimos a centros de educación secundaria, donde estudian adolescentes desde los
En primer lugar, si los docentes, que son los que están en mayor contacto con los alumnos, estiman que es necesaria una educación sexual podríamos plantearnos que tal vez tengan algo de razón, y que es posible que se necesite, por lo cual la autoridad competente debería de incluirlo en el Curriculo oficial. Pero yo voy más allá. ¿Tan bueno es nuestro sistema educativo actual, que la única preocupación es si los centros de secundaria tienen o no educación sexual? Deberíamos reflexionar sobre eso. Particularmente, yo creo que todo lo que tiene que ver con la educación en España y en otros muchos países es una patraña. No soy ni seré el primero que defienda que la educación en manos del poder solo sirve para mantener el poder establecido, eso ya lo han defendido pensadores desde Bakunin hasta Freire. Sin embargo si pienso que hubo un momento en el que eso casi se olvidó y se abogó por un sistema educativo que dio resultados. Fue un sistema que casi enseñaba realmente a pensar, y eso unido a otras muchas circunstancias hizo posible la emergencia de los movimientos sociales críticos que tanto ruido llevan haciendo desde finales del siglo pasado. Pero el poder reacciono a tiempo, y viendo los resultados recordó aquello de que la clave está en la educación. De forma que para evitar daños mayores se plantearon reformas educativas cuyo fin no era otro que eliminar esa capacidad de pensar que casi habían logrado enseñar los sistemas anteriores. En ese marco nos movemos nosotros. En España, cada cambio de gobierno a traído un cambio en las leyes de educación. Eso son tres leyes en 10 años, y curiosamente cada cambio ha hecho incrementar más el fracaso escolar. Después no ha faltado quien ha culpabilizado de este al modo de vida de los jóvenes y su cambio de intereses o a su falta de motivación. Ese argumento es tan falso como absurdo, porque el modo de vida, los intereses o las motivaciones son siempre y serán fruto de la educación, nadie nace queriendo llevar un determinado mudo de vida o con unos intereses u otros, si no que va eligiendo estos conforme la educación que va recibiendo.
Y así la tapadera es perfecta. Ponemos un mediocre sistema educativo que siga las directrices del gobierno de turno, y que obviamente no se va a salir de los intereses capitales –léase capitales en los dos sentidos. De esta manera conseguimos que accediendo a la escuela pública salgan de ella el tipo de perfiles que necesitamos para mantener la estructura social de la que vive el sistema capitalista. En ella distinguiremos, a los estudiantes que superen su formación y pasen a formar parte en su mayoría del sector servicios, o cargos medios en grandes empresas, a los que alcancen suficiente nivel para ser operarios o trabajadores de cualquier otra índole, a los que no terminen sus estudios y tengan que buscar cualquier otra salida en el mercado laboral que mantenga los trabajos basura, y a aquellos que por una causa u otra conozcan el “dinero fácil” y formen parte de esa otra parte tan necesaria de la sociedad capitalista como son los delincuentes de poca monta, es decir, ese tipo de delincuente que puede acabar en la cárcel y que sirve al sistema para tapar a los auténticos criminales. El siguiente paso el alimentar el debate sobre la educación con falsos argumentos, de forma que también sirva de arma electoral, mientras se culpa a ésta de ineficiente o insuficiente para el día de mañana. Por último se promete un nuevo sistema en el que se potencie todo lo que falta para conseguir ese mañana mejor. El problema es que no se especifica para quién será mejor. Yo, por mi parte, creo tener claro cuál es su intención. Hacernos tontos para hacernos felices. Bendita la felicidad del cerdo que vive ignorante de su futuro en el matadero.
sábado, 2 de febrero de 2008
Hoy es un día de esos en los que no me siento “español”. Bueno, en realidad, siempre me he negado a que “español” sea algo más que un simple gentilicio y se torne en categoría. El motivo ha sido el siguiente titular: “Los españoles, preocupados por el terrorismo y la crisis económica”[1] . La noticia se basa en el barómetro sociológico del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) realizado en el mes de diciembre y que se ha hecho público en estos días.
Y con este tipo de encuestas o “estudios” siempre me surge la misma pregunta. ¿Quiénes, diablos, son lo encuestados? Porque la verdad es que rara vez me he reconocido en sus resultados, lo cual no es de extrañar –soy un tipo muy raro-.Pero lo peor de todo es que, entre gente de mi entorno, que si pueden ser consideradas bastante “normales”, los resultados que estos “estudios” ofrecen tampoco parecen adecuarse demasiado a la realidad.
Pero supongamos que la gente se cree a pies juntillas los resultados del CIS, mejor aún, supongamos que los resultados reflejan la realidad. ¿Qué significarían, entonces, éstos? Sencillo, que los “españoles” adolecemos de la capacidad para percibir la problemática real y por ello acudimos a los acontecimientos más recientes para buscar el problema. Por ejemplo, que el terrorismo haya vuelto a ser una de las preocupaciones de los “españoles” se debe sin duda a que el estudio se realizó pocos días después del asesinato de la banda terrorista ETA a dos guardias civiles en Francia. En cuanto a la crisis económica como preocupación seguro que está bastante relacionada con el gasto realizado en las navideñas fechas en que el “estudio” tuvo lugar. Del mismo modo que tras el caso Malaya o Gescartera, la principal preocupación era la corrupción.
Pudiera parecer que el hecho de que “los españoles” estén preocupados cada vez por una cosa distinta es una buena noticia, pero a mí no me lo parece, más bien veo en ello un problema. Porque esta oscilación el las preocupaciones no se dan cuando un problema queda resuelto, si no que el cambio de preocupación deja en suspensión la preocupación anterior, pero esta suspensión no soluciona el problema, si no que lo perpetúa indefinidamente. Además, de algún modo, este continuo variar en las preocupaciones de “los españoles” justifica y legítima que nunca se solucione el problema que las provoca, ya que, en tanto que dejan de ser preocupaciones desaparece también el problema. De esta forma “los “españoles” se mueven siempre en un mismo espectro de preocupaciones que se mueve conforme a las circunstancias de un determinado momento.
Y aún falta algo por tener en cuenta. Las preocupaciones sociales pueden pertenecer a dos niveles distintos. Un primer nivel que tendría que ver con lo que Marx llamó las “condiciones materiales de existencia” y que estaría vinculado con una especie de “egoísmo”. En este nivel las preocupaciones serían aquellas que afectan expresamente al individuo concreto. Son preocupaciones del tipo “no tener trabajo”, “no tener comida”, “tener salud”, etc. El otro nivel tendía un alcance un poco más global y serían aquellas preocupaciones que pueden afectar al conjunto de la sociedad. Son preocupaciones tipo “el paro”, “el terrorismo” o “la crisis financiera”. Un buen observador se daría cuenta en seguida de que, en efecto, el barómetro del CIS, solo aparecen preocupaciones de este segundo tipo. Tal vez sea por eso por lo que yo nunca me sienta reflejado. Porque mis preocupaciones a nivel individual nunca aparecen, y mis preocupaciones a nivel de sociedad son otras distintas a las que generalmente recogen estos resultados. Pero ya he dicho que yo soy raro, y a mi me preocupa que Israel provoque un genocidio en Palestina, que EEUU mantenga una lucha contra el mundo, conspire, ataque e invada a países que no se someten a su imperialismo económico, que el sistema democrático es España este preparado favorecer a los grandes partidos y no a los pequeños, eliminando así la esencia de la democracia. En definitiva, a mi a ese nivel me preocupa que los que se presuponen defensores de las reglas del juego son los primeros en saltárselas, y no solo eso, si no que además no dudan en acusar al resto del mundo, cuando este resto del mundo, al darse cuenta de la hipocresía que dichas reglas suponen, deciden saltárselas también o incluso, en algunos casos, luchar contra ellas
[1] http://www.elpais.com 31/01/08
viernes, 1 de febrero de 2008
Hoy ha sido un día sobre diferentes percepciones de la realidad. La culpa la ha tenido un video electoral del PSOE que ha vuelto a sembrar la polémica bajo lo que podría ser un ataque al líder de la oposición[1]. El video en cuestión presenta a un ciudadano cualquiera con un rasgo especial, su pesimismo. Este pesimismo le acompaña durante varias situaciones en el video y parece culminar cuando, en un bar en el que se ve de fondo una televisión con un discurso del Presidente Zapatero, el ciudadano reacciona ante éste con el mismo pesimismo y desilusión. El video termina ahí, pero con un fuerte mensaje: “No seas él”.
Con este video, el PSOE reivindica lo que ellos llaman “ la mirada optimista” de las cosas frente a una mirada catastrofista, que ve desastres por doquier, y que, como no, esta representada por el Partido Popular y más concretamente por Mariano Rajoy.
Y escuchando a los políticos en cuestión, e incluso el discurso de sus partidos, o de sus partidarios, en distintos programas de televisión o radio, puede parecer que esa imagen es cierta. En efecto, mientras que el Partido Popular, desde su papel de oposición y aspirante a la presidencia de gobierno nos muestra una fatal imagen de la situación en la España de Zapatero, el PSOE, desde la otra esquina responde dándonos una imagen de bonanza y estabilidad.
El problema es que ambas imágenes son justamente eso, solo imágenes. Y como sabemos desde Platón, una imagen no es la realidad. En España tenemos un dicho que podría adaptarse a esta situación. Se trata de esa frase que hace referencia a “ver la botella medio llena o medio vacía”. La clave de esta frase es que a la botella le falta tanto para caer de lo “lleno” como para caer del lado de lo “vacío”. Pero en realidad de la botella solo se puede decir que está por la mitad, y eso es lo que un observador objetivo o realista –llámesele como se quiera- debería decir. Pero esa afirmación no portaría mas mensaje que una mera información sobre la realidad, y eso en política sirve más bien de poco.
Y así se entra en el juego de las interpretaciones. Una interpretación de la realidad lleva más información que la realidad misma. Es eso que se ha venido llamando la connotación y la denotación. Si una frase se limita a describir la realidad, a decir por ejemplo que la botella esta por la mitad o que el paro subió en 117000 personas en 2007[2] , el mensaje que esa frase lanza es exactamente ese, que la botella está por la mitad o que el paro subió en 117.000 personas en 2007. El mensaje es su denotación. Pero cuando se dice que la botella esta “medio llena” o “medio vacía” o que esas cifras son las mejores/peores de los últimos años, el mensaje se vuelve más complejo, porque no solo comprende lo que de hecho la frase denota, si no que también abarca todo lo que dicha frase connota, y el problema es que la connotación es demasiado subjetiva para que nos sirva de análisis de la realidad. Y esta subjetividad es la que, a la vez impide un acercamiento a la situación real, en tanto que ésta pasa a un segundo plano mientras que la connotación adquiere el protagonismo.
Esta técnica es muy antigua y los políticos la conocen, y conocen sus resultados. Son conscientes de que transmitiendo la realidad de la forma más objetiva posible ponen de manifiesto que las bases en las que el sistema se mantiene no son las que, de suyo, le corresponden. Y esto puede poner en peligro el propio sistema. Por eso no es de extrañar que ante las posiciones de los políticos se pueda estar de acuerdo o no. Porque no son la realidad, si no imágenes de ésta, representaciones, y ante ellas siempre caben nuevas opiniones o nuevas interpretaciones. Ésta es la dificultad de la política, que siempre se mueve en el plano de la realidad subjetiva y se aleja de la realidad común objetiva.
[1] http://www.abc.es/20080130/nacional-politica/psoe-emite-video-cenizo_200801301403.html
[2] Cfr 25 enero de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
En el día de hoy ha habido algo que me ha desconcertado bastante. Una sentencia dictada por el Tribunal de Justicia Europeo por la que las operadoras de internet no están obligadas a facilitar los datos de quienes se descarguen música de la red.[1]
La demanda había sido realizada por productores españoles que pedían a Telefonica que les facilitara los datos de aquellos usuarios que descargaban música de internet para poder cobrarles con ello. Telefónica se negó, y el asunto llego a los tribunales.
Paro la cosa no es tan simple, y esta noticia me da mucho que pensar. Conociendo cuales son los principios de Telefónica me choca bastante verla como defensora de los usuarios anónimos que se descargan la música. Y lo mismo me ocurre cuando pienso que el Tribunal Europeo da la razón a los usuarios frente a los productores. Porque eso es lo que puede parecer a primera vista. Iré por partes.
Para empezar veamos a los productores, no a todos los productores del mundo, no, concretamente a los productores españoles, que presa de la crisis del sector, no dejan de plantearse estrategias nuevas para compensar las perdidas producidas por la piratería. Lo que más choca es precisamente esto, que sean precisamente los productores españoles los que han interpuesto la demanda, cuando los usuarios que descargan música no son solo los españoles, si no los de el mundo entero y en algunos casos no precisamente gratis. Aquí se ve el poco interés que esos señores tienen por la difusión de la música y la elevada afición a recibir dinero por cualquier vía posible.
Otra cuestión es la de quiénes son los beneficiados por esta sentencia. Podría parecer bastante claro que los principales beneficiados son los usuarios, que pueden seguir descargándose música sin miedo a ningún tipo de represalia. Yo no estoy tan seguro de que eso sea así. Si el Tribunal de Justicia Europeo ha dictado sentencia a favor de Telefónica, lo hace a favor de Telefónica y no de los usuarios de Telefónica. Porque será Telefónica la que siga manteniendo a toda la cantidad de clientes que contratan internet para conseguir música, películas y otras tantas cosas que circulan por la red de forma gratuita y que podrían perderse si éstos se vieran amenazados a pagar por partida doble – a la operadora y a los productores- por aquello que descargan.
Y por último el Tribunal Europeo, el gran héroe de esta sentencia. Con ella el Tribunal Europeo parece demostrar que existe la justicia. Que lo que es justo puede triunfar en los tribunales. Francamente, yo no se que es más justo, si que se enriquezca Telefónica o que lo hagan los productores. Lo que si tengo claro es que aunque la sentencia pueda ser justa para todos los que alguna vez hemos descargado música en internet, en realidad no lo es. Decía Kant que hay dos formas de actuar conforme a la ley. Una de ellas era por propio interés, por miedo a ser rechazado o por otros motivos de esta índole, esta forma, aunque pareciera conforme a la Ley, aunque pareciera justa, no lo era en realidad. La forma autentica de obrar conforme a la Ley era para Kant la que se derivaba de la propia Ley, del respeto a su forma, así la justicia se daba cuando se hace lo que se debe por el mero respeto al deber. En el caso del Tribunal Europeo nos encontraríamos ante el primer caso. Puede que la sentencia parezca justa, pero dudo que los motivos que han llevado a formularla lo sean cuando se trata de una compañía con intereses económicos tan grandes como Telefónica.
[1] http://elmundo.es/navegante/2008/01/29/tecnologia/1201601310.html
miércoles, 30 de enero de 2008
La carrera electoral no entiende de descansos. La semana empieza con un plato fuerte, un anuncio que seguro que da mucho que hablar durante loa próximos días. El actual presidente del Gobierno, y candidato por el PSOE a la presidencia en las próximas elecciones se ha destapado con una nueva promesa electoral que seguro que despierta más de una reacción. Jose Luis Rodríguez Zapatero ha declarado que si gana las elecciones devolverá a todos los trabajadores españoles 400 Euros en la declaración de la renta.
Este anuncio puede interpretarse de muchas maneras. Una de ellas el suponer que lo que Zapatero pretende con esta devolución es comprar los votos de los que participen en las elecciones del 9 de Marzo. ¡Caray con la interpretación! Los que así piensan no tienen ni remota idea de lo que esa interpretación desvela. Para que nos hagamos una idea, decir que Zapatero quiere comprar los votos de los electores demuestra hasta que punto nuestra democracia dista de lo que es una autentica Democracia. Suponemos que una Democracia es ese sistema donde cada ciudadano puede elegir libremente a aquellos representantes que mejor representen sus intereses. Para ello son necesarias, al menos, dos condiciones. Primero que todo el mundo pueda presentarse a las elecciones, de forma que se garantice la pluralidad, hasta el punto de que si no hay nadie que pueda defender mis intereses, yo mismo me pueda presentar para representarme. Y no es ningún juego de palabras. Solo si un ciudadano puede encontrar entre los candidatos a las elecciones a alguien que pueda representar sus intereses podemos hablar de Democracia. Eso, desgraciadamente en España no existe.
Pero, además hay una segunda condición que tampoco se cumple y que queda muy patente cuando escuchamos esa interpretación de la que estamos hablando. Decíamos que en una Democracia cada ciudadano puede elegir libremente. Y una elección libre es solo aquella que no está sujeta a ningún condicionante. El mero hecho de suponer que un voto se puede comprar revela que el votante esta sujeto a una necesidad que le impide ejercer el voto en libertad. Hablo, claro está, de la necesidad económica. La economía condiciona nuestro voto hasta el punto de que éste, libre por definición, pueda ser “comprado”. No se si será o no esa la intención de Zapatero, pero el mero hecho de que se haya planteado esta interpretación destapa lo que tanto tiempo ha querido esconderse, que la democracia en que vivimos no es más que un espejismo en el que no se dan ninguna de las condiciones básicas para hablar de Democracia.
Aunque hay otra interpretación que tampoco es demasiado halagüeña. Esta otra interpretación es la que transita por el sendero de la justificación. ¿De donde sale ese dinero que Zapatero quiere devolver a los trabajadores? Pues bien, la respuesta es obvia, de las arcas públicas. Según el gobierno, del superávit que se ha producido durante el ejercicio 2007. Bueno, para empezar hay que decir que cualquier país coherente utilizaría ese superávit para invertir en sí mismo, es decir, invertir en salud, educación, política social, infraestructuras o, porque no, en crear una reserva para las vacas flacas. Zapatero no. Zapatero prefiere devolver el dinero directamente a los trabajadores. Este gesto tiene un paralelismo muy grande con una acción muy presente en el mundo empresarial, el reparto de ganancias entre los accionistas. Y esto, en principio puede parecer algo beneficioso, pero también deja entrever una idea muy peligrosa. Se trata de la idea por la cual un país se entiende como una empresa más. Y como tal tiene sus objetivos principalmente económicos para los accionistas. El problema es que la mayor parte de las veces los accionistas no son el conjunto de la sociedad, sino un grupo muy reducido y concreto que, a la larga ,es el que sale beneficiado de toda “transacción comercial” que el país lleve a cabo. Bajo esta perspectiva, la idea de Democracia tampoco presenta mucha credibilidad.
En definitiva, da igual como quiera interpretarse el anuncio de Zapatero, ya que un análisis objetivo de la realidad nos va a llevar a la misma conclusión por los dos caminos. La democracia española es solo una excusa para que algunos se perpetúen en su situación de “accionistas”.