Jueves 31 de enero de 2008
Hoy es un día de esos en los que no me siento “español”. Bueno, en realidad, siempre me he negado a que “español” sea algo más que un simple gentilicio y se torne en categoría. El motivo ha sido el siguiente titular: “Los españoles, preocupados por el terrorismo y la crisis económica”[1] . La noticia se basa en el barómetro sociológico del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) realizado en el mes de diciembre y que se ha hecho público en estos días.
Y con este tipo de encuestas o “estudios” siempre me surge la misma pregunta. ¿Quiénes, diablos, son lo encuestados? Porque la verdad es que rara vez me he reconocido en sus resultados, lo cual no es de extrañar –soy un tipo muy raro-.Pero lo peor de todo es que, entre gente de mi entorno, que si pueden ser consideradas bastante “normales”, los resultados que estos “estudios” ofrecen tampoco parecen adecuarse demasiado a la realidad.
Pero supongamos que la gente se cree a pies juntillas los resultados del CIS, mejor aún, supongamos que los resultados reflejan la realidad. ¿Qué significarían, entonces, éstos? Sencillo, que los “españoles” adolecemos de la capacidad para percibir la problemática real y por ello acudimos a los acontecimientos más recientes para buscar el problema. Por ejemplo, que el terrorismo haya vuelto a ser una de las preocupaciones de los “españoles” se debe sin duda a que el estudio se realizó pocos días después del asesinato de la banda terrorista ETA a dos guardias civiles en Francia. En cuanto a la crisis económica como preocupación seguro que está bastante relacionada con el gasto realizado en las navideñas fechas en que el “estudio” tuvo lugar. Del mismo modo que tras el caso Malaya o Gescartera, la principal preocupación era la corrupción.
Pudiera parecer que el hecho de que “los españoles” estén preocupados cada vez por una cosa distinta es una buena noticia, pero a mí no me lo parece, más bien veo en ello un problema. Porque esta oscilación el las preocupaciones no se dan cuando un problema queda resuelto, si no que el cambio de preocupación deja en suspensión la preocupación anterior, pero esta suspensión no soluciona el problema, si no que lo perpetúa indefinidamente. Además, de algún modo, este continuo variar en las preocupaciones de “los españoles” justifica y legítima que nunca se solucione el problema que las provoca, ya que, en tanto que dejan de ser preocupaciones desaparece también el problema. De esta forma “los “españoles” se mueven siempre en un mismo espectro de preocupaciones que se mueve conforme a las circunstancias de un determinado momento.
Y aún falta algo por tener en cuenta. Las preocupaciones sociales pueden pertenecer a dos niveles distintos. Un primer nivel que tendría que ver con lo que Marx llamó las “condiciones materiales de existencia” y que estaría vinculado con una especie de “egoísmo”. En este nivel las preocupaciones serían aquellas que afectan expresamente al individuo concreto. Son preocupaciones del tipo “no tener trabajo”, “no tener comida”, “tener salud”, etc. El otro nivel tendía un alcance un poco más global y serían aquellas preocupaciones que pueden afectar al conjunto de la sociedad. Son preocupaciones tipo “el paro”, “el terrorismo” o “la crisis financiera”. Un buen observador se daría cuenta en seguida de que, en efecto, el barómetro del CIS, solo aparecen preocupaciones de este segundo tipo. Tal vez sea por eso por lo que yo nunca me sienta reflejado. Porque mis preocupaciones a nivel individual nunca aparecen, y mis preocupaciones a nivel de sociedad son otras distintas a las que generalmente recogen estos resultados. Pero ya he dicho que yo soy raro, y a mi me preocupa que Israel provoque un genocidio en Palestina, que EEUU mantenga una lucha contra el mundo, conspire, ataque e invada a países que no se someten a su imperialismo económico, que el sistema democrático es España este preparado favorecer a los grandes partidos y no a los pequeños, eliminando así la esencia de la democracia. En definitiva, a mi a ese nivel me preocupa que los que se presuponen defensores de las reglas del juego son los primeros en saltárselas, y no solo eso, si no que además no dudan en acusar al resto del mundo, cuando este resto del mundo, al darse cuenta de la hipocresía que dichas reglas suponen, deciden saltárselas también o incluso, en algunos casos, luchar contra ellas
[1] http://www.elpais.com 31/01/08
sábado, 2 de febrero de 2008
viernes, 1 de febrero de 2008
Miércoles 30 enero de 2008
Hoy ha sido un día sobre diferentes percepciones de la realidad. La culpa la ha tenido un video electoral del PSOE que ha vuelto a sembrar la polémica bajo lo que podría ser un ataque al líder de la oposición[1]. El video en cuestión presenta a un ciudadano cualquiera con un rasgo especial, su pesimismo. Este pesimismo le acompaña durante varias situaciones en el video y parece culminar cuando, en un bar en el que se ve de fondo una televisión con un discurso del Presidente Zapatero, el ciudadano reacciona ante éste con el mismo pesimismo y desilusión. El video termina ahí, pero con un fuerte mensaje: “No seas él”.
Con este video, el PSOE reivindica lo que ellos llaman “ la mirada optimista” de las cosas frente a una mirada catastrofista, que ve desastres por doquier, y que, como no, esta representada por el Partido Popular y más concretamente por Mariano Rajoy.
Y escuchando a los políticos en cuestión, e incluso el discurso de sus partidos, o de sus partidarios, en distintos programas de televisión o radio, puede parecer que esa imagen es cierta. En efecto, mientras que el Partido Popular, desde su papel de oposición y aspirante a la presidencia de gobierno nos muestra una fatal imagen de la situación en la España de Zapatero, el PSOE, desde la otra esquina responde dándonos una imagen de bonanza y estabilidad.
El problema es que ambas imágenes son justamente eso, solo imágenes. Y como sabemos desde Platón, una imagen no es la realidad. En España tenemos un dicho que podría adaptarse a esta situación. Se trata de esa frase que hace referencia a “ver la botella medio llena o medio vacía”. La clave de esta frase es que a la botella le falta tanto para caer de lo “lleno” como para caer del lado de lo “vacío”. Pero en realidad de la botella solo se puede decir que está por la mitad, y eso es lo que un observador objetivo o realista –llámesele como se quiera- debería decir. Pero esa afirmación no portaría mas mensaje que una mera información sobre la realidad, y eso en política sirve más bien de poco.
Y así se entra en el juego de las interpretaciones. Una interpretación de la realidad lleva más información que la realidad misma. Es eso que se ha venido llamando la connotación y la denotación. Si una frase se limita a describir la realidad, a decir por ejemplo que la botella esta por la mitad o que el paro subió en 117000 personas en 2007[2] , el mensaje que esa frase lanza es exactamente ese, que la botella está por la mitad o que el paro subió en 117.000 personas en 2007. El mensaje es su denotación. Pero cuando se dice que la botella esta “medio llena” o “medio vacía” o que esas cifras son las mejores/peores de los últimos años, el mensaje se vuelve más complejo, porque no solo comprende lo que de hecho la frase denota, si no que también abarca todo lo que dicha frase connota, y el problema es que la connotación es demasiado subjetiva para que nos sirva de análisis de la realidad. Y esta subjetividad es la que, a la vez impide un acercamiento a la situación real, en tanto que ésta pasa a un segundo plano mientras que la connotación adquiere el protagonismo.
Esta técnica es muy antigua y los políticos la conocen, y conocen sus resultados. Son conscientes de que transmitiendo la realidad de la forma más objetiva posible ponen de manifiesto que las bases en las que el sistema se mantiene no son las que, de suyo, le corresponden. Y esto puede poner en peligro el propio sistema. Por eso no es de extrañar que ante las posiciones de los políticos se pueda estar de acuerdo o no. Porque no son la realidad, si no imágenes de ésta, representaciones, y ante ellas siempre caben nuevas opiniones o nuevas interpretaciones. Ésta es la dificultad de la política, que siempre se mueve en el plano de la realidad subjetiva y se aleja de la realidad común objetiva.
[1] http://www.abc.es/20080130/nacional-politica/psoe-emite-video-cenizo_200801301403.html
[2] Cfr 25 enero de 2008
Hoy ha sido un día sobre diferentes percepciones de la realidad. La culpa la ha tenido un video electoral del PSOE que ha vuelto a sembrar la polémica bajo lo que podría ser un ataque al líder de la oposición[1]. El video en cuestión presenta a un ciudadano cualquiera con un rasgo especial, su pesimismo. Este pesimismo le acompaña durante varias situaciones en el video y parece culminar cuando, en un bar en el que se ve de fondo una televisión con un discurso del Presidente Zapatero, el ciudadano reacciona ante éste con el mismo pesimismo y desilusión. El video termina ahí, pero con un fuerte mensaje: “No seas él”.
Con este video, el PSOE reivindica lo que ellos llaman “ la mirada optimista” de las cosas frente a una mirada catastrofista, que ve desastres por doquier, y que, como no, esta representada por el Partido Popular y más concretamente por Mariano Rajoy.
Y escuchando a los políticos en cuestión, e incluso el discurso de sus partidos, o de sus partidarios, en distintos programas de televisión o radio, puede parecer que esa imagen es cierta. En efecto, mientras que el Partido Popular, desde su papel de oposición y aspirante a la presidencia de gobierno nos muestra una fatal imagen de la situación en la España de Zapatero, el PSOE, desde la otra esquina responde dándonos una imagen de bonanza y estabilidad.
El problema es que ambas imágenes son justamente eso, solo imágenes. Y como sabemos desde Platón, una imagen no es la realidad. En España tenemos un dicho que podría adaptarse a esta situación. Se trata de esa frase que hace referencia a “ver la botella medio llena o medio vacía”. La clave de esta frase es que a la botella le falta tanto para caer de lo “lleno” como para caer del lado de lo “vacío”. Pero en realidad de la botella solo se puede decir que está por la mitad, y eso es lo que un observador objetivo o realista –llámesele como se quiera- debería decir. Pero esa afirmación no portaría mas mensaje que una mera información sobre la realidad, y eso en política sirve más bien de poco.
Y así se entra en el juego de las interpretaciones. Una interpretación de la realidad lleva más información que la realidad misma. Es eso que se ha venido llamando la connotación y la denotación. Si una frase se limita a describir la realidad, a decir por ejemplo que la botella esta por la mitad o que el paro subió en 117000 personas en 2007[2] , el mensaje que esa frase lanza es exactamente ese, que la botella está por la mitad o que el paro subió en 117.000 personas en 2007. El mensaje es su denotación. Pero cuando se dice que la botella esta “medio llena” o “medio vacía” o que esas cifras son las mejores/peores de los últimos años, el mensaje se vuelve más complejo, porque no solo comprende lo que de hecho la frase denota, si no que también abarca todo lo que dicha frase connota, y el problema es que la connotación es demasiado subjetiva para que nos sirva de análisis de la realidad. Y esta subjetividad es la que, a la vez impide un acercamiento a la situación real, en tanto que ésta pasa a un segundo plano mientras que la connotación adquiere el protagonismo.
Esta técnica es muy antigua y los políticos la conocen, y conocen sus resultados. Son conscientes de que transmitiendo la realidad de la forma más objetiva posible ponen de manifiesto que las bases en las que el sistema se mantiene no son las que, de suyo, le corresponden. Y esto puede poner en peligro el propio sistema. Por eso no es de extrañar que ante las posiciones de los políticos se pueda estar de acuerdo o no. Porque no son la realidad, si no imágenes de ésta, representaciones, y ante ellas siempre caben nuevas opiniones o nuevas interpretaciones. Ésta es la dificultad de la política, que siempre se mueve en el plano de la realidad subjetiva y se aleja de la realidad común objetiva.
[1] http://www.abc.es/20080130/nacional-politica/psoe-emite-video-cenizo_200801301403.html
[2] Cfr 25 enero de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
Martes 29 de enero de 2008
En el día de hoy ha habido algo que me ha desconcertado bastante. Una sentencia dictada por el Tribunal de Justicia Europeo por la que las operadoras de internet no están obligadas a facilitar los datos de quienes se descarguen música de la red.[1]
La demanda había sido realizada por productores españoles que pedían a Telefonica que les facilitara los datos de aquellos usuarios que descargaban música de internet para poder cobrarles con ello. Telefónica se negó, y el asunto llego a los tribunales.
Paro la cosa no es tan simple, y esta noticia me da mucho que pensar. Conociendo cuales son los principios de Telefónica me choca bastante verla como defensora de los usuarios anónimos que se descargan la música. Y lo mismo me ocurre cuando pienso que el Tribunal Europeo da la razón a los usuarios frente a los productores. Porque eso es lo que puede parecer a primera vista. Iré por partes.
Para empezar veamos a los productores, no a todos los productores del mundo, no, concretamente a los productores españoles, que presa de la crisis del sector, no dejan de plantearse estrategias nuevas para compensar las perdidas producidas por la piratería. Lo que más choca es precisamente esto, que sean precisamente los productores españoles los que han interpuesto la demanda, cuando los usuarios que descargan música no son solo los españoles, si no los de el mundo entero y en algunos casos no precisamente gratis. Aquí se ve el poco interés que esos señores tienen por la difusión de la música y la elevada afición a recibir dinero por cualquier vía posible.
Otra cuestión es la de quiénes son los beneficiados por esta sentencia. Podría parecer bastante claro que los principales beneficiados son los usuarios, que pueden seguir descargándose música sin miedo a ningún tipo de represalia. Yo no estoy tan seguro de que eso sea así. Si el Tribunal de Justicia Europeo ha dictado sentencia a favor de Telefónica, lo hace a favor de Telefónica y no de los usuarios de Telefónica. Porque será Telefónica la que siga manteniendo a toda la cantidad de clientes que contratan internet para conseguir música, películas y otras tantas cosas que circulan por la red de forma gratuita y que podrían perderse si éstos se vieran amenazados a pagar por partida doble – a la operadora y a los productores- por aquello que descargan.
Y por último el Tribunal Europeo, el gran héroe de esta sentencia. Con ella el Tribunal Europeo parece demostrar que existe la justicia. Que lo que es justo puede triunfar en los tribunales. Francamente, yo no se que es más justo, si que se enriquezca Telefónica o que lo hagan los productores. Lo que si tengo claro es que aunque la sentencia pueda ser justa para todos los que alguna vez hemos descargado música en internet, en realidad no lo es. Decía Kant que hay dos formas de actuar conforme a la ley. Una de ellas era por propio interés, por miedo a ser rechazado o por otros motivos de esta índole, esta forma, aunque pareciera conforme a la Ley, aunque pareciera justa, no lo era en realidad. La forma autentica de obrar conforme a la Ley era para Kant la que se derivaba de la propia Ley, del respeto a su forma, así la justicia se daba cuando se hace lo que se debe por el mero respeto al deber. En el caso del Tribunal Europeo nos encontraríamos ante el primer caso. Puede que la sentencia parezca justa, pero dudo que los motivos que han llevado a formularla lo sean cuando se trata de una compañía con intereses económicos tan grandes como Telefónica.
[1] http://elmundo.es/navegante/2008/01/29/tecnologia/1201601310.html
En el día de hoy ha habido algo que me ha desconcertado bastante. Una sentencia dictada por el Tribunal de Justicia Europeo por la que las operadoras de internet no están obligadas a facilitar los datos de quienes se descarguen música de la red.[1]
La demanda había sido realizada por productores españoles que pedían a Telefonica que les facilitara los datos de aquellos usuarios que descargaban música de internet para poder cobrarles con ello. Telefónica se negó, y el asunto llego a los tribunales.
Paro la cosa no es tan simple, y esta noticia me da mucho que pensar. Conociendo cuales son los principios de Telefónica me choca bastante verla como defensora de los usuarios anónimos que se descargan la música. Y lo mismo me ocurre cuando pienso que el Tribunal Europeo da la razón a los usuarios frente a los productores. Porque eso es lo que puede parecer a primera vista. Iré por partes.
Para empezar veamos a los productores, no a todos los productores del mundo, no, concretamente a los productores españoles, que presa de la crisis del sector, no dejan de plantearse estrategias nuevas para compensar las perdidas producidas por la piratería. Lo que más choca es precisamente esto, que sean precisamente los productores españoles los que han interpuesto la demanda, cuando los usuarios que descargan música no son solo los españoles, si no los de el mundo entero y en algunos casos no precisamente gratis. Aquí se ve el poco interés que esos señores tienen por la difusión de la música y la elevada afición a recibir dinero por cualquier vía posible.
Otra cuestión es la de quiénes son los beneficiados por esta sentencia. Podría parecer bastante claro que los principales beneficiados son los usuarios, que pueden seguir descargándose música sin miedo a ningún tipo de represalia. Yo no estoy tan seguro de que eso sea así. Si el Tribunal de Justicia Europeo ha dictado sentencia a favor de Telefónica, lo hace a favor de Telefónica y no de los usuarios de Telefónica. Porque será Telefónica la que siga manteniendo a toda la cantidad de clientes que contratan internet para conseguir música, películas y otras tantas cosas que circulan por la red de forma gratuita y que podrían perderse si éstos se vieran amenazados a pagar por partida doble – a la operadora y a los productores- por aquello que descargan.
Y por último el Tribunal Europeo, el gran héroe de esta sentencia. Con ella el Tribunal Europeo parece demostrar que existe la justicia. Que lo que es justo puede triunfar en los tribunales. Francamente, yo no se que es más justo, si que se enriquezca Telefónica o que lo hagan los productores. Lo que si tengo claro es que aunque la sentencia pueda ser justa para todos los que alguna vez hemos descargado música en internet, en realidad no lo es. Decía Kant que hay dos formas de actuar conforme a la ley. Una de ellas era por propio interés, por miedo a ser rechazado o por otros motivos de esta índole, esta forma, aunque pareciera conforme a la Ley, aunque pareciera justa, no lo era en realidad. La forma autentica de obrar conforme a la Ley era para Kant la que se derivaba de la propia Ley, del respeto a su forma, así la justicia se daba cuando se hace lo que se debe por el mero respeto al deber. En el caso del Tribunal Europeo nos encontraríamos ante el primer caso. Puede que la sentencia parezca justa, pero dudo que los motivos que han llevado a formularla lo sean cuando se trata de una compañía con intereses económicos tan grandes como Telefónica.
[1] http://elmundo.es/navegante/2008/01/29/tecnologia/1201601310.html
miércoles, 30 de enero de 2008
Lunes 28 de enero de 2008.
La carrera electoral no entiende de descansos. La semana empieza con un plato fuerte, un anuncio que seguro que da mucho que hablar durante loa próximos días. El actual presidente del Gobierno, y candidato por el PSOE a la presidencia en las próximas elecciones se ha destapado con una nueva promesa electoral que seguro que despierta más de una reacción. Jose Luis Rodríguez Zapatero ha declarado que si gana las elecciones devolverá a todos los trabajadores españoles 400 Euros en la declaración de la renta.
Este anuncio puede interpretarse de muchas maneras. Una de ellas el suponer que lo que Zapatero pretende con esta devolución es comprar los votos de los que participen en las elecciones del 9 de Marzo. ¡Caray con la interpretación! Los que así piensan no tienen ni remota idea de lo que esa interpretación desvela. Para que nos hagamos una idea, decir que Zapatero quiere comprar los votos de los electores demuestra hasta que punto nuestra democracia dista de lo que es una autentica Democracia. Suponemos que una Democracia es ese sistema donde cada ciudadano puede elegir libremente a aquellos representantes que mejor representen sus intereses. Para ello son necesarias, al menos, dos condiciones. Primero que todo el mundo pueda presentarse a las elecciones, de forma que se garantice la pluralidad, hasta el punto de que si no hay nadie que pueda defender mis intereses, yo mismo me pueda presentar para representarme. Y no es ningún juego de palabras. Solo si un ciudadano puede encontrar entre los candidatos a las elecciones a alguien que pueda representar sus intereses podemos hablar de Democracia. Eso, desgraciadamente en España no existe.
Pero, además hay una segunda condición que tampoco se cumple y que queda muy patente cuando escuchamos esa interpretación de la que estamos hablando. Decíamos que en una Democracia cada ciudadano puede elegir libremente. Y una elección libre es solo aquella que no está sujeta a ningún condicionante. El mero hecho de suponer que un voto se puede comprar revela que el votante esta sujeto a una necesidad que le impide ejercer el voto en libertad. Hablo, claro está, de la necesidad económica. La economía condiciona nuestro voto hasta el punto de que éste, libre por definición, pueda ser “comprado”. No se si será o no esa la intención de Zapatero, pero el mero hecho de que se haya planteado esta interpretación destapa lo que tanto tiempo ha querido esconderse, que la democracia en que vivimos no es más que un espejismo en el que no se dan ninguna de las condiciones básicas para hablar de Democracia.
Aunque hay otra interpretación que tampoco es demasiado halagüeña. Esta otra interpretación es la que transita por el sendero de la justificación. ¿De donde sale ese dinero que Zapatero quiere devolver a los trabajadores? Pues bien, la respuesta es obvia, de las arcas públicas. Según el gobierno, del superávit que se ha producido durante el ejercicio 2007. Bueno, para empezar hay que decir que cualquier país coherente utilizaría ese superávit para invertir en sí mismo, es decir, invertir en salud, educación, política social, infraestructuras o, porque no, en crear una reserva para las vacas flacas. Zapatero no. Zapatero prefiere devolver el dinero directamente a los trabajadores. Este gesto tiene un paralelismo muy grande con una acción muy presente en el mundo empresarial, el reparto de ganancias entre los accionistas. Y esto, en principio puede parecer algo beneficioso, pero también deja entrever una idea muy peligrosa. Se trata de la idea por la cual un país se entiende como una empresa más. Y como tal tiene sus objetivos principalmente económicos para los accionistas. El problema es que la mayor parte de las veces los accionistas no son el conjunto de la sociedad, sino un grupo muy reducido y concreto que, a la larga ,es el que sale beneficiado de toda “transacción comercial” que el país lleve a cabo. Bajo esta perspectiva, la idea de Democracia tampoco presenta mucha credibilidad.
En definitiva, da igual como quiera interpretarse el anuncio de Zapatero, ya que un análisis objetivo de la realidad nos va a llevar a la misma conclusión por los dos caminos. La democracia española es solo una excusa para que algunos se perpetúen en su situación de “accionistas”.
La carrera electoral no entiende de descansos. La semana empieza con un plato fuerte, un anuncio que seguro que da mucho que hablar durante loa próximos días. El actual presidente del Gobierno, y candidato por el PSOE a la presidencia en las próximas elecciones se ha destapado con una nueva promesa electoral que seguro que despierta más de una reacción. Jose Luis Rodríguez Zapatero ha declarado que si gana las elecciones devolverá a todos los trabajadores españoles 400 Euros en la declaración de la renta.
Este anuncio puede interpretarse de muchas maneras. Una de ellas el suponer que lo que Zapatero pretende con esta devolución es comprar los votos de los que participen en las elecciones del 9 de Marzo. ¡Caray con la interpretación! Los que así piensan no tienen ni remota idea de lo que esa interpretación desvela. Para que nos hagamos una idea, decir que Zapatero quiere comprar los votos de los electores demuestra hasta que punto nuestra democracia dista de lo que es una autentica Democracia. Suponemos que una Democracia es ese sistema donde cada ciudadano puede elegir libremente a aquellos representantes que mejor representen sus intereses. Para ello son necesarias, al menos, dos condiciones. Primero que todo el mundo pueda presentarse a las elecciones, de forma que se garantice la pluralidad, hasta el punto de que si no hay nadie que pueda defender mis intereses, yo mismo me pueda presentar para representarme. Y no es ningún juego de palabras. Solo si un ciudadano puede encontrar entre los candidatos a las elecciones a alguien que pueda representar sus intereses podemos hablar de Democracia. Eso, desgraciadamente en España no existe.
Pero, además hay una segunda condición que tampoco se cumple y que queda muy patente cuando escuchamos esa interpretación de la que estamos hablando. Decíamos que en una Democracia cada ciudadano puede elegir libremente. Y una elección libre es solo aquella que no está sujeta a ningún condicionante. El mero hecho de suponer que un voto se puede comprar revela que el votante esta sujeto a una necesidad que le impide ejercer el voto en libertad. Hablo, claro está, de la necesidad económica. La economía condiciona nuestro voto hasta el punto de que éste, libre por definición, pueda ser “comprado”. No se si será o no esa la intención de Zapatero, pero el mero hecho de que se haya planteado esta interpretación destapa lo que tanto tiempo ha querido esconderse, que la democracia en que vivimos no es más que un espejismo en el que no se dan ninguna de las condiciones básicas para hablar de Democracia.
Aunque hay otra interpretación que tampoco es demasiado halagüeña. Esta otra interpretación es la que transita por el sendero de la justificación. ¿De donde sale ese dinero que Zapatero quiere devolver a los trabajadores? Pues bien, la respuesta es obvia, de las arcas públicas. Según el gobierno, del superávit que se ha producido durante el ejercicio 2007. Bueno, para empezar hay que decir que cualquier país coherente utilizaría ese superávit para invertir en sí mismo, es decir, invertir en salud, educación, política social, infraestructuras o, porque no, en crear una reserva para las vacas flacas. Zapatero no. Zapatero prefiere devolver el dinero directamente a los trabajadores. Este gesto tiene un paralelismo muy grande con una acción muy presente en el mundo empresarial, el reparto de ganancias entre los accionistas. Y esto, en principio puede parecer algo beneficioso, pero también deja entrever una idea muy peligrosa. Se trata de la idea por la cual un país se entiende como una empresa más. Y como tal tiene sus objetivos principalmente económicos para los accionistas. El problema es que la mayor parte de las veces los accionistas no son el conjunto de la sociedad, sino un grupo muy reducido y concreto que, a la larga ,es el que sale beneficiado de toda “transacción comercial” que el país lleve a cabo. Bajo esta perspectiva, la idea de Democracia tampoco presenta mucha credibilidad.
En definitiva, da igual como quiera interpretarse el anuncio de Zapatero, ya que un análisis objetivo de la realidad nos va a llevar a la misma conclusión por los dos caminos. La democracia española es solo una excusa para que algunos se perpetúen en su situación de “accionistas”.
jueves, 24 de enero de 2008
Miércoles 23 de enero de 2008.
Es extraña la sensación que tengo hoy. No sabría definirla exactamente, pero para explicarlo de alguna manera diré que me muevo entre la alegría, el orgullo, la impotencia y la resignación. Todo esto en una mezcla que va pasando genealógicamente de la una a la otra y después se para en mi pecho en forma de pregunta. La verdad es que no es la primera vez que me siento así, si no que esta sensación se asienta en mí cada vez que oigo, veo o leo alguna noticia sobre la situación en Palestina.
Y la noticia que hoy figura en todos los medios de comunicación vuelva a despertarme estas sensaciones. “Éxodo masivo de Palestinos a Egipto tras el derrumbe de los muros fronterizos”[1] dice un titular en El Mundo. Lo que la noticia y las fotos nos quieren mostrar son miles de palestinos huyendo de Gaza a Egipto por un muro derrumbado.
La realidad es otra. La realidad no es que los palestinos huyan de Gaza, su hogar, su tierra.La realidad es que esos palestinos huyen de Israel. Si. Huyen de Israel porque es Israel la que mantiene un bloqueo contra Gaza que ha dejado sin alimentos, sin medicinas y sin energía toda la zona. Huyen de Israel, porque es el ejercito israelí el que todavía bombardea Gaza saltándose no se cuantas resoluciones de la ONU. Huyen de Israel, en definitiva, porque Israel quiere que huyan de él para poder mantener así su expansión colonial sobre terrenos palestinos.
Ese “éxodo masivo” no es una huida del territorio controlado por Hamas, es, más bien una huida facilitada por Hamas para que el pueblo palestino salga del campo de concentración en que Israel ha convertido Gaza. El muro que separaba Gaza de Egipto no ha caído solo, ha sido Hamas, en un intento por liberar a su pueblo quien lo ha derribado a bombazos. Por ahí han visto la luz los prisioneros de esta “cárcel al aire libre en que se ha convertido Gaza”[2]. Y al ver su proyecto genocida peligrar, Israel a pedido a Egipto que evite el éxodo, en otras palabras, que no permita que sus prisioneros se escapen. Pero aún así los palestinos lo han hecho, han abandonado su hogar para salvar su vida, y de momento lo han logrado. Hasta ahí la alegría y el orgullo.
Pero acto seguido la impotencia y la resignación. En primer lugar ante la hipocresía de Israel, que escudándose en el holocausto nazi pretende llevar a cabo su propio holocausto contra el pueblo palestino. En segundo lugar ante el apoyo que el Estado de Israel recibe del gran defensor de la paz y la lucha contra el terrorismo, ese señor que invadíó un país sin permiso de la ONU para establecer la paz y la democracia, me refiero, como no, al presidente Bush. En tercer lugar hacía la propia ONU, porque ante situaciones como esta sale a la luz cuál es el verdadero alcance que esta institución tiene, ninguno. Lo demostró en el genocidio de Rwuanda, lo demostró en la invasión de Irak, y lo demuestra cada vez que Israel atenta contra un palestino. La ONU solo vale para legitimar lo que el poder económico quiere que legitime. Y eso para muchos no es una sorpresa, pero no por ello debe dejar de indignarnos.
Pero en un mundo como el de hoy todo puede legitimarse en un breve espacio de tiempo, exactamente el tiempo que dura una imagen. Así el suceso real, el que necesita tiempo para producirse pierde valor.[3] La ONU y el gobierno de Bush legitiman sus acciones con imágenes. Hamas, el pueblo palestino, sencillamente realizan la acción. En un mundo sensato la acción se impondría a la imagen, pero no en éste.
Por eso quizá me hayan llamado tanto unas declaraciones de Alberto Ruiz Gallardón que recoge hoy el diario digital El País. “Hay que hacer caso a nuestro maestros”. Estas han sido las palabras de Gallardón. Y su sentido inmenso. De acuerdo que los maestros de Gallardón fueron los maestros del franquismo. Pero no es esto lo que quiero resaltar, si en cambio la figura del maestro. El maestro, a diferencia del profesor es el que se toma su tiempo para contar las cosas. El maestro, en su explicación de la realidad explica la acción. Porque el maestro no tiene prisa, por eso no necesita recurrir a una imagen fugaz que represente, imite la realidad, si no que puede explicarla, puede hablar sobre ella. El maestro materializa la explicación en acción. Sócrates era un maestro porque se tomaba su tiempo, porque recogía la acción, y eso le permitía comprender la realidad. Acabo con una sentencia de muerte. Es el precio que tienen que pagar quienes recogen la acción. El precio que, a ojos de Israel, tiene que pagar el pueblo palestino.
[1] http://www.elmundo.es 23/01/08
[2] La sexta Noticias. Edición del medio día.
[3] Cfr “Leer con niños” Santiago Alba Rico Ed. Caballo de Troya 2007
Es extraña la sensación que tengo hoy. No sabría definirla exactamente, pero para explicarlo de alguna manera diré que me muevo entre la alegría, el orgullo, la impotencia y la resignación. Todo esto en una mezcla que va pasando genealógicamente de la una a la otra y después se para en mi pecho en forma de pregunta. La verdad es que no es la primera vez que me siento así, si no que esta sensación se asienta en mí cada vez que oigo, veo o leo alguna noticia sobre la situación en Palestina.
Y la noticia que hoy figura en todos los medios de comunicación vuelva a despertarme estas sensaciones. “Éxodo masivo de Palestinos a Egipto tras el derrumbe de los muros fronterizos”[1] dice un titular en El Mundo. Lo que la noticia y las fotos nos quieren mostrar son miles de palestinos huyendo de Gaza a Egipto por un muro derrumbado.
La realidad es otra. La realidad no es que los palestinos huyan de Gaza, su hogar, su tierra.La realidad es que esos palestinos huyen de Israel. Si. Huyen de Israel porque es Israel la que mantiene un bloqueo contra Gaza que ha dejado sin alimentos, sin medicinas y sin energía toda la zona. Huyen de Israel, porque es el ejercito israelí el que todavía bombardea Gaza saltándose no se cuantas resoluciones de la ONU. Huyen de Israel, en definitiva, porque Israel quiere que huyan de él para poder mantener así su expansión colonial sobre terrenos palestinos.
Ese “éxodo masivo” no es una huida del territorio controlado por Hamas, es, más bien una huida facilitada por Hamas para que el pueblo palestino salga del campo de concentración en que Israel ha convertido Gaza. El muro que separaba Gaza de Egipto no ha caído solo, ha sido Hamas, en un intento por liberar a su pueblo quien lo ha derribado a bombazos. Por ahí han visto la luz los prisioneros de esta “cárcel al aire libre en que se ha convertido Gaza”[2]. Y al ver su proyecto genocida peligrar, Israel a pedido a Egipto que evite el éxodo, en otras palabras, que no permita que sus prisioneros se escapen. Pero aún así los palestinos lo han hecho, han abandonado su hogar para salvar su vida, y de momento lo han logrado. Hasta ahí la alegría y el orgullo.
Pero acto seguido la impotencia y la resignación. En primer lugar ante la hipocresía de Israel, que escudándose en el holocausto nazi pretende llevar a cabo su propio holocausto contra el pueblo palestino. En segundo lugar ante el apoyo que el Estado de Israel recibe del gran defensor de la paz y la lucha contra el terrorismo, ese señor que invadíó un país sin permiso de la ONU para establecer la paz y la democracia, me refiero, como no, al presidente Bush. En tercer lugar hacía la propia ONU, porque ante situaciones como esta sale a la luz cuál es el verdadero alcance que esta institución tiene, ninguno. Lo demostró en el genocidio de Rwuanda, lo demostró en la invasión de Irak, y lo demuestra cada vez que Israel atenta contra un palestino. La ONU solo vale para legitimar lo que el poder económico quiere que legitime. Y eso para muchos no es una sorpresa, pero no por ello debe dejar de indignarnos.
Pero en un mundo como el de hoy todo puede legitimarse en un breve espacio de tiempo, exactamente el tiempo que dura una imagen. Así el suceso real, el que necesita tiempo para producirse pierde valor.[3] La ONU y el gobierno de Bush legitiman sus acciones con imágenes. Hamas, el pueblo palestino, sencillamente realizan la acción. En un mundo sensato la acción se impondría a la imagen, pero no en éste.
Por eso quizá me hayan llamado tanto unas declaraciones de Alberto Ruiz Gallardón que recoge hoy el diario digital El País. “Hay que hacer caso a nuestro maestros”. Estas han sido las palabras de Gallardón. Y su sentido inmenso. De acuerdo que los maestros de Gallardón fueron los maestros del franquismo. Pero no es esto lo que quiero resaltar, si en cambio la figura del maestro. El maestro, a diferencia del profesor es el que se toma su tiempo para contar las cosas. El maestro, en su explicación de la realidad explica la acción. Porque el maestro no tiene prisa, por eso no necesita recurrir a una imagen fugaz que represente, imite la realidad, si no que puede explicarla, puede hablar sobre ella. El maestro materializa la explicación en acción. Sócrates era un maestro porque se tomaba su tiempo, porque recogía la acción, y eso le permitía comprender la realidad. Acabo con una sentencia de muerte. Es el precio que tienen que pagar quienes recogen la acción. El precio que, a ojos de Israel, tiene que pagar el pueblo palestino.
[1] http://www.elmundo.es 23/01/08
[2] La sexta Noticias. Edición del medio día.
[3] Cfr “Leer con niños” Santiago Alba Rico Ed. Caballo de Troya 2007
miércoles, 23 de enero de 2008
Lunes 21 de enero de 2008.
Hoy es mi cumpleaños y casi se cumple mi deseo. Esta mañana ha habido un desplome de las bolsas de todo el mundo por turbulencias financieras. En mi deseo, cuando la banca perdía todo su dinero éste iba a las manos de todos los que no lo tienen, y en esta nueva situación, en la que el dinero estaba en posesión de todo el mundo, éste carecía de valor. El problema es que en este pseudo desplome el dinero que se “pierde” no va a manos de los que no lo tienen, si no de los que ya lo tienen, y el que queda, al tener que repartirse parece tener más valor. No soy economista ni entiendo mucho de estas cosas, pero si noto, de un tiempo a esta parte que el dinero ya no cunde lo que cundía antes. Y se también que a los milmillonarios no les afectan las crisis.
Mientras a un ciudadano cualquiera se le recomienda encarecidamente que si quiere ahorrar unos eurillos tiene que recorrerse tres o cuatro supermercados y comparar precios, los señores del dinero, esos que están por encima de las crisis, se van de compras a tiendas exclusivas donde unos zapatos o un bolso cuesta dos veces el salario mínimo interprofesional.
Las crisis económicas en realidad funcionan como un mecanismo regulativo para que las grandes riquezas no sufran muchas fluctuaciones. Durante una crisis económica, los que lo pasan mal no son los que pierden grandes sumas en inversiones atrevidas, los que realmente sufren las consecuencias son los que no tienen la suficiente fuerza económica para mantenerse a flote. Una crisis económica produce pérdidas, si, e incluso puede acabar con empresas mas o menos estables, pero los auténticos propietarios del dinero no corren riesgos reales. En realidad, lo que ocurre en una crisis económica es que el “dinero fuerte”, deja de fluir, se estanca. Y ese estancamiento provoca que tenga que moverse otro dinero distinto, proveniente de fuentes más débiles y que es el que el sistema económico capitalista necesita “regular” para poder mantenerse en su avance depredador. Ese dinero débil es el que, a fin de cuentas, manejamos la mayoría de los ciudadanos. Es el que se fija en nuestros sueldos, en un pequeño negocio, el que permite pagar la hipoteca o hacer la compra. Ese dinero débil no permite hacer reservas en una crisis económica, si no que es el que tiene que moverse con un único objetivo: perder su valor, desvalorizarse para que, después de la crisis el dinero fuerte siga siendo fuerte.
Y como ese dinero es “nuestro dinero”, somos nosotros los que pagaremos las consecuencias frente a la crisis que se avecina.
Pero no se preocupen los españoles. El presidente del gobierno aumentará las pensiones mínimas en 200 euros. Una gran noticia para nuestro futuro. El problema es que ni con eso un pensionista llegará a final de mes. Pero al menos el anuncio da sus frutos. Porque los que tienen el dinero fuerte saben que sin el movimiento del dinero débil, el sistema capitalista no se mantendría. De esta forma se aseguran una sostenibilidad ficticia del sistema que solo se da en la medida en que se permite la circulación del dinero. De modo que con esa subida se obliga a los pensionistas a seguir manteniendo el sistema, porque se les permite seguir intentado llegar a fin de mes. La base ideológica de esta estrategia es que siempre tiene que parecer que se puede lograr, de forma que el ritmo de aumento de las pensiones, o de los salarios mínimos, nunca puede permitir que el dinero débil se convierta en dinero fuerte. Por eso ahora se promete esta subida en las pensiones ¡Y no quiero ni pensar cuál será mi suerte cuando llegue ese momento! Luego se preguntaran porque a uno no le gusta envejecer.
Hoy es mi cumpleaños y casi se cumple mi deseo. Esta mañana ha habido un desplome de las bolsas de todo el mundo por turbulencias financieras. En mi deseo, cuando la banca perdía todo su dinero éste iba a las manos de todos los que no lo tienen, y en esta nueva situación, en la que el dinero estaba en posesión de todo el mundo, éste carecía de valor. El problema es que en este pseudo desplome el dinero que se “pierde” no va a manos de los que no lo tienen, si no de los que ya lo tienen, y el que queda, al tener que repartirse parece tener más valor. No soy economista ni entiendo mucho de estas cosas, pero si noto, de un tiempo a esta parte que el dinero ya no cunde lo que cundía antes. Y se también que a los milmillonarios no les afectan las crisis.
Mientras a un ciudadano cualquiera se le recomienda encarecidamente que si quiere ahorrar unos eurillos tiene que recorrerse tres o cuatro supermercados y comparar precios, los señores del dinero, esos que están por encima de las crisis, se van de compras a tiendas exclusivas donde unos zapatos o un bolso cuesta dos veces el salario mínimo interprofesional.
Las crisis económicas en realidad funcionan como un mecanismo regulativo para que las grandes riquezas no sufran muchas fluctuaciones. Durante una crisis económica, los que lo pasan mal no son los que pierden grandes sumas en inversiones atrevidas, los que realmente sufren las consecuencias son los que no tienen la suficiente fuerza económica para mantenerse a flote. Una crisis económica produce pérdidas, si, e incluso puede acabar con empresas mas o menos estables, pero los auténticos propietarios del dinero no corren riesgos reales. En realidad, lo que ocurre en una crisis económica es que el “dinero fuerte”, deja de fluir, se estanca. Y ese estancamiento provoca que tenga que moverse otro dinero distinto, proveniente de fuentes más débiles y que es el que el sistema económico capitalista necesita “regular” para poder mantenerse en su avance depredador. Ese dinero débil es el que, a fin de cuentas, manejamos la mayoría de los ciudadanos. Es el que se fija en nuestros sueldos, en un pequeño negocio, el que permite pagar la hipoteca o hacer la compra. Ese dinero débil no permite hacer reservas en una crisis económica, si no que es el que tiene que moverse con un único objetivo: perder su valor, desvalorizarse para que, después de la crisis el dinero fuerte siga siendo fuerte.
Y como ese dinero es “nuestro dinero”, somos nosotros los que pagaremos las consecuencias frente a la crisis que se avecina.
Pero no se preocupen los españoles. El presidente del gobierno aumentará las pensiones mínimas en 200 euros. Una gran noticia para nuestro futuro. El problema es que ni con eso un pensionista llegará a final de mes. Pero al menos el anuncio da sus frutos. Porque los que tienen el dinero fuerte saben que sin el movimiento del dinero débil, el sistema capitalista no se mantendría. De esta forma se aseguran una sostenibilidad ficticia del sistema que solo se da en la medida en que se permite la circulación del dinero. De modo que con esa subida se obliga a los pensionistas a seguir manteniendo el sistema, porque se les permite seguir intentado llegar a fin de mes. La base ideológica de esta estrategia es que siempre tiene que parecer que se puede lograr, de forma que el ritmo de aumento de las pensiones, o de los salarios mínimos, nunca puede permitir que el dinero débil se convierta en dinero fuerte. Por eso ahora se promete esta subida en las pensiones ¡Y no quiero ni pensar cuál será mi suerte cuando llegue ese momento! Luego se preguntaran porque a uno no le gusta envejecer.
Sábado 19 de enero de 2008.
Hoy me he despertado con curiosidad por que me depararía el fin de semana. Y quién me iba a decir a mí que iba a acabar planteándome una cuestión sobre la Justicia. No, no. No me refiero a la Justicia universal y con mayúsculas que tanto preocupaba a Platón, si no a nuestra justicia, a nuestro sistema judicial. Me llama tremendamente la atención la hipocresía de éste cuando veo cosas como a la que ahora me voy a referir.
Durante un tiempo se ha estado pidiendo al Gobierno que instara la ilegalización a ANV por apología del terrorismo y de la violencia, y ahora en plena campaña se ha hecho. Pero mientras esto ocurre nos llega la noticia de que tribunal Superior autoriza una manifestación en Madrid, convocada por un grupo político que no quiero ni nombrar, en cuya nota de convocatoria se puede leer “contra la escoria venida de tierras lejanas”[1]. El gobierno, tratando de salvar la cara coherentemente con su autobombo de un Madrid para todos había prohibido hace unos días esta manifestación por ser de un claro corte racista. Pero el Tribunal Superior no lo debe de creer así, es más debe de pensar que incitar a la violencia en solo patrimonio de ciertos partidos y no de otro, por qué ¿Quién iba a creer que una manifestación “contra la escoria venida de tierras lejanas” es incitación a la violencia? Claro que la violencia se tiene contra las mujeres, contra los niños, incluso contra los animales, pero no contra “esa escoria venida de tierras lejanas”, precisamente, porque no se incluyen en el conjunto de iguales.
Pero curiosamente esto de los iguales no deja de ser pura conveniencia. Los ayuntamientos abren campaña de empadronamiento (impuestos) las empresas contratan con o sin papeles porque les resulta mas económico y crean menos problemas, sus muertes son más baratas. En este sentido recoge el Mundo digital una noticia en la que nos dice que la muerte por accidente laboral se redujo en el año 2007 a 1104. Y lo presenta como un triunfo. Desconozco el porque de este triunfalismo aunque se me ocurre porque puede ser. Posiblemente porque la mayoría de los que han muerto no lo han hecho en un banco o en una junta directiva, si no en trabajos con condiciones precarias de seguridad, y obviamente, con el razonamiento de los señores del mundo ese tipo de puestos solo lo pueden desempeñar un tipo muy concreto trabajadores, en su mayor parte formado por la misma “escoria venida de tierras lejanas” de la que los lumbreras de Democracia Nacional –vaya se me escapo el nombre del partido- hablaban en su nota de convocatoria. Y siendo así, y pensando en la cantidad de cayucos o aviones con inmigrantes que llegan a España, la diferencia resultante entre los que mueren y los que pueden seguir trabajando para mantener nuestro sistema todavía es grande. En fin, que pensando, pensando resulta que el Tribunal Supremo, Democracia Nacional y El Mundo no se diferencian tanto entre sí como a primera vista pudiera parecer.
[1] http://www.elpais.com 19-01-2008
Hoy me he despertado con curiosidad por que me depararía el fin de semana. Y quién me iba a decir a mí que iba a acabar planteándome una cuestión sobre la Justicia. No, no. No me refiero a la Justicia universal y con mayúsculas que tanto preocupaba a Platón, si no a nuestra justicia, a nuestro sistema judicial. Me llama tremendamente la atención la hipocresía de éste cuando veo cosas como a la que ahora me voy a referir.
Durante un tiempo se ha estado pidiendo al Gobierno que instara la ilegalización a ANV por apología del terrorismo y de la violencia, y ahora en plena campaña se ha hecho. Pero mientras esto ocurre nos llega la noticia de que tribunal Superior autoriza una manifestación en Madrid, convocada por un grupo político que no quiero ni nombrar, en cuya nota de convocatoria se puede leer “contra la escoria venida de tierras lejanas”[1]. El gobierno, tratando de salvar la cara coherentemente con su autobombo de un Madrid para todos había prohibido hace unos días esta manifestación por ser de un claro corte racista. Pero el Tribunal Superior no lo debe de creer así, es más debe de pensar que incitar a la violencia en solo patrimonio de ciertos partidos y no de otro, por qué ¿Quién iba a creer que una manifestación “contra la escoria venida de tierras lejanas” es incitación a la violencia? Claro que la violencia se tiene contra las mujeres, contra los niños, incluso contra los animales, pero no contra “esa escoria venida de tierras lejanas”, precisamente, porque no se incluyen en el conjunto de iguales.
Pero curiosamente esto de los iguales no deja de ser pura conveniencia. Los ayuntamientos abren campaña de empadronamiento (impuestos) las empresas contratan con o sin papeles porque les resulta mas económico y crean menos problemas, sus muertes son más baratas. En este sentido recoge el Mundo digital una noticia en la que nos dice que la muerte por accidente laboral se redujo en el año 2007 a 1104. Y lo presenta como un triunfo. Desconozco el porque de este triunfalismo aunque se me ocurre porque puede ser. Posiblemente porque la mayoría de los que han muerto no lo han hecho en un banco o en una junta directiva, si no en trabajos con condiciones precarias de seguridad, y obviamente, con el razonamiento de los señores del mundo ese tipo de puestos solo lo pueden desempeñar un tipo muy concreto trabajadores, en su mayor parte formado por la misma “escoria venida de tierras lejanas” de la que los lumbreras de Democracia Nacional –vaya se me escapo el nombre del partido- hablaban en su nota de convocatoria. Y siendo así, y pensando en la cantidad de cayucos o aviones con inmigrantes que llegan a España, la diferencia resultante entre los que mueren y los que pueden seguir trabajando para mantener nuestro sistema todavía es grande. En fin, que pensando, pensando resulta que el Tribunal Supremo, Democracia Nacional y El Mundo no se diferencian tanto entre sí como a primera vista pudiera parecer.
[1] http://www.elpais.com 19-01-2008
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